Descripción del proyecto

Anthony Kmeid | Barcelona

“Tecnógrata”

14-15 de mayo a las 19h
DANZA-TEATRO
Venta de entradas

TECNÓCRATA reflexiona sobre la imagen que proyectamos en las redes sociales, la dicotomía entre nuestro yo real y el yo de ficción, la pornografía de las emociones, la venta barata del ser humano a cambio del like y la aceptación social.

TECNÓCRATA es una performance basada en la necesidad de expresar y de compartir la sensación
de agotamiento, en un mundo que está yendo cada vez más y más
hacia la digitalización.
La obra está dividida en 5 partes en las què el performer pasa por diferentes alter egos, buscando su identidad virtual.
Hay que promocionarse. Hay que exponerse. Hay que ser presente, a todas horas, porque lo contrario es sinónimo de invisibilidad.
La pieza explora la fetichización de la identidad queer árabe, propia del performer.

Concepción, dirección e interpretación: Anthony Kmeid
Gráficos: Sylvain Couesmes
Técnico de iluminación: Alejo Ivan Egorrof
Audiovisuales: Anthony Kmeid
Dirección artística: Elettra Piccorossi y Marianna Terzini
Fotografía: Josep Tobella
Fotografía/videografía: Dasha K.
Residencia Sala Fènix y CC Cotxeres Borrell

Anthony Kmeid nació en 1989 en Chipre, donde su familia se había refugiado huyendo de la guerra civil en el Líbano. Dos años después, al terminar el conflicto, volvió al país de sus padres. Creció como parte de una generación de post-guerra que vivió y que sigue viviendo los residuos de la guerra y sus constantes conflictos, ya que el país nunca es estable.
En 2014 se mudó a Barcelona.

Mi generación ha normalizado el estar de fiesta mientras, un par de calles mas allá, se está produciendo un bombardeo. Todo esto provoca una generación que huye politizarse, un clima que combina la frustración y las ganas de vivir».
En el Líbano hay una comunidad muy abierta y muy receptiva, que crea y rompe muchos de los moldes de esta sociedad. Estas mismas personas, en el momento de la reunión familiar aparcan su militancia para adaptarse a las expectativas de su entorno más cercano. Beirut está llena de contradicciones y esto es lo que hace que ofrezca un amplio abanico de posibilidades».

La danza siempre ha sido mi refugio, mi momento para conectar conmigo mismo y permitirme fluir. El cine me ha dado muchas herramientas para contar historias y tratar de hacerme entender. Es a través de la mezcla de estas dos disciplinas -y de otras en las que me he ido formando- que consigo crear un espacio de inspiración y libertad en la manera de expresarme.